El iPhone 7

El pasado lunes 21 de noviembre en cuanto puse mis pies en territorio español rompí la hucha y me lancé de cabeza a comprar el nuevo iPhone 7 de Apple junto a una funda negra de silicona en El Corte Inglés con sus dos años de garantía, un seguro de robo o atraco por 3 meses y financiado en 3 meses sin intereses, con la tarjeta de El Corte Inglés.

El terminal es un iPhone 7 de 128GB en color negro mate, la pantalla es de 4’7 pulgadas y cuesta 879€. Al principio me planteé dar el salto directamente a las 5’5 pulgadas y suplantar definitivamente mi iPad Mini con el Plus, pero al agarrar el iPhone de 4’7 me di cuenta que tenía una pantalla impresionante y que quizás un salto de las 4 pulgadas a las 5’5 sería demasiado.

Tras un par de meses con él tengo que decir que estoy encantado, han sido muchos cambios: ahora tengo 3D Touch, Taptic Engine, resistencia al agua, altavoces estéreo, Touch ID más rápido, el doble de capacidad, 2GB de RAM, procesador A10 Fusion, cámara de 12MPX con estabilizador óptico, cámara FaceTime de 7MPX, flash cuatritono, conexiones inalámbricas mucho más rápidas, mejor batería, carcasa de aluminio 7000 en color negro mate, pantalla LCD muy mejorada con unos colores y contraste más naturales. No si me dejo algo, pero la lista de novedades para mí es interminable, por lo que no puedo estar más contento.

La primera diferencia que encontré fue el tamaño de la pantalla que ahora me permite escribir mejor y cometo menos errores al tener teclas más grandes. La velocidad en todos los aspectos es inmejorable, todo se abre rápido y fluido, sin excepción: Real Racing 3, un juego que se caracteriza por sus largas esperas para cargar los circuitos ahora es hiper-rápido y da gusto jugar con el sin duda. En este mismo juego se puede apreciar el salto de procesador y la pantalla mejorada: ahora los colores, brillos, reflejos, sobras, etc son mucho más realistas, adoro este juego.

El tacto al cogerlo y manejarlo, sobre todo con la funda de silicona es, como dicen, adictivo. Y al ser el teléfono de mayor tamaño es más agradable sujetarlo, es más fácil agarrarlo sin que se te caiga. Los cantos curvos de la pantalla son mucho más agradables al tacto que los cortados del diseño anterior, es otro gran placer deslizar nuestro dedo por los bordes de la pantalla y comprobar que no hay límites, salvo los impuestos por la funda que estemos usando, la cual a menudo dificulta realizar ciertas maniobras con el sistema, al menos con la silicona de Apple.

Al final te encuentras con todo un ordenador en la palma de tu mano, en mi caso tengo 128GB de almacenamiento con el cual puedo guardar fotos y vídeos para aburrir, música en cantidades industriales y juegos para echar las 24 horas del día por lo que bajo mi punto de vista y el de cada vez más gente se hace prescindible cualquier otro artilugio, llámese iPad o MacBook. La velocidad, calidad de la pantalla, almacenamiento y velocidad de escritura, memoria RAM y un parque enorme de aplicaciones de calidad lo hacen prácticamente la herramienta definitiva.

Si dudas entre un iPhone 7 o un iPhone 6S Plus, tienen el mismo precio, en mi opinión lánzate a por el pezqueñín último modelo porque supera con creces a su predecesor y a buen seguro no te arrepentirás, aunque su pantalla sea más pequeña, que para nada me parece a mí pequeña, eso si, siempre y cuando vengas de un modelo de 4,7 pulgadas o inferior. No, no he echado de menos el puerto de auriculares porque suelo utilizar los auriculares de Apple, porque uso otros Bluetooth y porque algún día si Jobs quiere me compraré unos AirPods que me librarán del cable definitivamente. Eso sí, se hace más dificultoso introducir el cable lightning que el antiguo Jack de auriculares, sobre todo cuando lo haces en movimiento por la calle. Pero ya digo, que eso se va a acabar con los inalámbricos muy pronto, o eso espero.

En definitiva, una herramienta que cada vez se me antoja más imprescindible, merece la pena ahorrar tranquilamente un poquito cada año y vender el antiguo para comprar el modelo nuevo, ya que ganaremos en todos los sentidos. El Apple Watch también es para mi gusto imprescindible ya, más incluso que un iPad o un MacBook, ya que lo llevamos siempre encima y es un gran aliado del iPhone, es el complemento perfecto, pero que no hace falta renovarlo cada año, con hacerlo cada 2 ó 3 años es suficiente ya que no se exige tanta velocidad como ocurre con el iPhone, quizás se requieran más prestaciones en cuanto a sensores y conexiones. Yo cada día estoy más contento y convencido de que el futuro pasa por el iPhone y sus accesorios por lo que es sin duda la mejor inversión tecnológica que puedes hacer hoy por hoy, además el soporte en cuanto a actualizaciones y Apps de terceros es superior en todos los aspectos.

No voy a hablar de la cámara porque si no se va a alargar mucho este artículo, pero que estoy muy contento, aunque siempre seguirá siendo mejorable, hagan lo que hagan, aunque mejoren mil cosas, siempre habrá otras mil más que mejorar.